Remesas de ida y vuelta

Remesas de ida y vuelta

“Mi abuela pudo ser libre en Venezuela”
Ruta de migración: Barranquilla - Caracas - Barranquilla
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Ruta de migración de la familia: Barranquilla → Caracas → Barranquilla

La abuela de Luisa Giraldo* pagó los estudios de su hija, bolívar a bolívar. Cuando joven migró de Barranquilla a Caracas, donde sospechaba que podía vivir mejor, como el gran número de sus compatriotas que decidieron cruzar la frontera en los años 70. Había dejado a su hija con unos familiares en Colombia y periódicamente llegaba la mesada para estudios, ropa, alimentación.

A los 18 años, madre e hija se reunieron en Venezuela y, desde entonces, no regresaron a Colombia. Luisa nació en Caracas y creció en un núcleo de mujeres que había llegado años atrás de Barranquilla.

En el año 2016, Luisa decidiría hacer lo mismo que su abuela cincuenta años atrás: probar suerte en el país de al lado, en busca de mejores condiciones. La misma ruta, pero al revés: Caracas - Barranquilla. En poco tiempo las mesadas volvieron a fluir: 50 mil pesos, 100 mil pesos, 200 mil pesos aportaban mucho a su grupo familiar en Venezuela, como lo ha hecho gran parte de la comunidad venezolana en el mundo en la última década.

Hoy, con acento caraqueño, Luisa declara su condición colombo venezolana. Su madre dice con orgullo que es colombiana, pero con su acento caraqueñísimo. La historia de las remesas que fluyen de ida y vuelta entre Colombia y Venezuela es el reflejo de una familia que, a través de generaciones, ha mantenido vivos los lazos que unen a ambos países.

Soy parte de este paisaje; soy de allá y de acá. — Luisa Giraldo*, vocera de la historia